¿Alguna vez te has preguntado cómo se elabora nuestro mango deshidratado? En Aires del Pedregal, creemos que mostrar el corazón de nuestro proceso es tan importante como el sabor de cada rebanada. Por eso, hoy te invitamos a descubrir, paso a paso, cómo transformamos mangos frescos en una botana natural, saludable y llena de sabor… ¡con ayuda del sol!
1. Todo inicia con la higiene y el cuidado
Antes de comenzar, todo nuestro equipo se coloca el equipo de protección e higiene necesario: bata, cofia, cubrebocas y guantes, asegurando que el proceso sea completamente limpio y seguro para el consumidor.
2. Lavamos y seleccionamos los mangos
Cada mango pasa por un proceso de lavado manual, asegurándonos de retirar cualquier impureza. Usamos únicamente mangos en su punto ideal de maduración: ni verdes, ni pasados. Así logramos que cada trozo sea dulce de manera 100% natural, sin necesidad de azúcares añadidos.
3. Pelamos y cortamos… a mano
Con mucho cuidado, pelamos el mango evitando el hueso, y después lo separamos de su cáscara con una cuchara, técnica que nos ayuda a aprovechar mejor la fruta. Este paso es completamente artesanal.
Dato curioso: las cáscaras no se desperdician, ya que las recolectamos y reutilizamos como parte de nuestra composta, alimentando de forma circular nuestras tierras.
4. Cortamos en rebanadas perfectas
Una vez pelado, el mango pasa a nuestra máquina rebanadora, donde se corta en láminas delgadas de 5 milímetros, ideales para lograr una deshidratación pareja y uniforme.
5. ¿Con o sin chile?
Ya con las rebanadas listas, colocamos cada una cuidadosamente sobre bandejas especiales. Algunas se dejan al natural, mientras que otras se espolvorean con un toque de chile piquín, para quienes prefieren una botana con un giro picosito.
6. ¡A deshidratar con el sol!
Las bandejas se colocan en un carrito especial que llevamos directamente a nuestro deshidratador solar. Este sistema aprovecha la energía del sol para secar lentamente los mangos, conservando todos sus nutrientes y azúcares naturales.
Este proceso puede tardar varias horas, pero vale totalmente la pena. No usamos hornos eléctricos ni agregamos conservadores: es una deshidratación natural, lenta y consciente.
Natural, delicioso y sustentable
El resultado: un mango deshidratado suave, dulce, con textura perfecta y sin nada artificial. Además, al usar energía solar y compostar nuestros residuos, reducimos nuestro impacto ambiental y promovemos un modelo de producción más consciente.



